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Rostro de la época romana hallado en Salobreña

historia

Breve historia de Salobreña

La ocupación más antigua documentada en Salobreña se remonta al Neolítico, hace unos 6.000 años. En esa época, pastores seminómadas dejaron restos de su cultura material en la «Cueva del Capitán». El Peñón de Salobreña era una isla por la bahía marítima que posteriormente fue colmatada por el río Guadalfeo.

En el tercer milenio a.C., se produjo un importante cambio cultural en Salobreña con la aparición de la metalurgia del cobre, el megalitismo y los asentamientos estables. Los hallazgos arqueológicos de esta época lo demuestran, como los fragmentos de cerámica, útiles de sílex y huesos. En la Edad del Cobre y del Bronce, los sedimentos del río Guadalfeo dieron lugar a la primera vega apta para la agricultura, aunque el mar convertiría a Salobreña en una península.

El río Guadalfeo desempeñó un papel importante en la configuración de la villa. La ocupación romana, desde el siglo II a.C., es muy intensa, de hecho se han encontrado restos de esta cultura en todo el municipio. Durante el Alto Imperio en Selambina o Salobreña (siglos I-III d.C.), se cultivaba la vid y el olivo en las tierras interiores, y se desarrolla de forma muy especializada la producción de salazones y salsas como el «garum».

En el Bajo Imperio (siglo IV d.C.), Salobreña fue conocida como «Segalvina» y se menciona en las «Actas del Concilio de Iliberis»

En la época musulmana se hablaba de Salobreña (siglo X) como un castillo en la costa. En el siglo XII, aparece como una alquería, y en el XIV, época nazarí, es una ciudad completa con un papel importante en el territorio costero de Elvira. Ya en esa época el cultivo más importante fue la caña de azúcar, extendido por la vega.

Ya en la Edad Contemporánea, fue escenario de la Guerra de Independencia y experimentó un resurgimiento en la industria azucarera en el siglo XIX. En el siglo XX el boom turístico de los 60 no afectó gravemente a Salobreña conservando buena parte de su carácter. Salobreña es hoy un pueblo que mantiene mucho de su historia tanto en el casco antiguo, como en La Caleta, Lobres y la Vega.

Vista de la sala de acceso al baño nazarí exhumado en la alcazaba de Salobreña
Plano del castillo de Salobreña.

castillo

El castillo de Salobreña

El Castillo de Salobreña, construido en el siglo X, es una fortificación que combina elementos de la arquitectura musulmana y cristiana. Su función ha cambiado a lo largo de la historia, desde una cárcel durante el periodo nazarí hasta su abandono y deterioro posterior. La estructura consta de varios recintos: el acceso, el recinto septentrional, el recinto meridional y el recinto superior que albergaba la zona palatina.

Periodo nazarí

Se usó como residencia y prisión real. Varios monarcas, como Yusuf III, Muhammad VIII el Pequeño, Muhammad IX el Zurdo, Abu Nasr Sad y Muley Hacén, estuvieron recluidos en la fortaleza. Tras la conquista de los Reyes Católicos en 1489, se realizaron grandes reformas para adaptar el castillo a las nuevas exigencias militares, incluyendo una barrera de artillería.

Siglo XVIII-XX

Los cambios en la línea de costa hicieron que perdiera su carácter defensivo. Comienza un periodo de deterioro y abandono. Durante la segunda mitad del siglo XX, se llevaron a cabo intervenciones de restauración para reconstruir tramos de muralla y torres que habían desaparecido. Hoy se usa para actividades culturales y ha habido excavaciones arqueológicas que han revelado restos de la zona palatina y un baño nazarí.

Hoy en día, es un monumento visitado y preservado que muestra la riqueza histórica de la zona.

cuentos de la alhambra

La leyenda de las tres princesas,
Washington Irving (Resumen)

«Hace mucho tiempo, cuando los musulmanes aún dominaban Al-Ándalus, vivía en la Alhambra un rey de nombre Mohammed, al que sus súbditos conocían como Al-Hayzari, que significa, “el Zurdo”. Decían que no era muy diestro gobernando, pero tres veces perdió el trono y lo recuperó otras tres. Un día que paseaba a caballo por Sierra Elvira vio a un grupo de soldados que venían de hacer una incursión en tierras cristianas. Entre los muchos rehenes que habían tomado se encontraba una hermosa joven que lloraba desesperadamente, y su anciana ama. Nada más verla, el monarca quedó prendado de ella y ordenó que le fuese entregada para llevarla a su harén.

La llevó a la Alhambra y allí tras convencer a la nodriza de que hablase con la mujer, consiguió casarse con ella. Ambas se convirtieron al islam y cambiaron sus nombres, pero sólo se recuerda el de la nodriza, que pasó a llamarse Kadiga. A los pocos años, la real pareja tuvo descendencia y de un mismo parto nacieron tres hermosas niñas: Zaida, Zoraida y Zorahaida.

Como era costumbre entre los árabes, el monarca mandó consultar a sus astrólogos, que pidieron al rey que tuviese cuidado cuando sus hijas alcanzasen la edad de casarse… Tras aquel nacimiento la reina murió y su padre decidió enviarlas al castillo de Salobreña, a cargo de Kadiga.

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Imagen del libro cuentos de la Alhambra (1908)

Las tres princesas

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Washington Irving, Autor desconocido, Biblioteca del Congreso USA 𝒲.
Zaida, la mayor, era la más atrevida; Zoraida, la mediana, era la más hermosa; y Zorahaida, la más pequeña, era la más sensible y tímida.

Un día, mientras la mayor estaba mirando el mar por una ventana, llegó un barco de soldados que traía consigo a tres gallardos caballeros cristianos. Las jóvenes princesas se enamoraron al instante…

El monarca decidió que ya era hora de que sus hijas volvieran a su lado. Antes de llegar a Granada, el cortejo se encontró con unos soldados que llevaban de rehenes a los tres jóvenes cristianos. Todos se arrodillaron ante la presencia de su señor excepto los jóvenes, que estuvieron a punto de sufrir la muerte a manos del rey… pero sus hijas lo convencieron de que cambiase su muerte por unos trabajos forzados cerca de la Alhambra.

En el palacio, el estado de las jóvenes empezó a empeorar. Kadiga, sabía lo que les ocurría y marchó a donde estaban trabajando los jóvenes y convenció a Hussein Baba, su vigilante, de que los pusiera a trabajar cerca de la torre de las princesas. El ánimo de las princesas cambió y fueron felices hasta que un día los caballeros no acudieron al trabajo.

Kadiga anunció a las princesas que habían sido rescatados por sus familias y estaban en su tierra. La anciana habló con los jóvenes cristianos y le ofrecieron huir a ella y a sus tres enamoradas a la tierra de sus padres para casarse allí. Las jóvenes no lo dudaron y convencieron a Kadiga para que las acompañase. También se unió a la huida Hussein Baba, pues era cristiano de nacimiento y quería volver a su tierra natal.

Los tres cristianos acudieron bajo el balcón de las princesas. Éstas tiraron una escala para bajar: Zaida y Zoraida bajaron. Zorahaida, al pensar en cómo se sentiría su padre cuando viese que sus hijas no estaban prefirió  cortar la cuerda y ordenar a sus hermanas que huyesen.

Se dice que la fiel Kadiga, que iba en el mismo caballo que Hussein, cayó de él al atravesar un río y fue encontrada por un pescador que la llevó a tierras españolas y le brindó todas las atenciones que una anciana puede desear. Cuentan que Zaida y Zoraida se casaron con los caballeros cristianos y fueron muy felices… y en cuanto a Zorahaida, dicen que se arrepintió de no haber huido. Su padre, al descubrir la fuga de sus hermanas, la encerró en la torre y no volvió a salir, pues el encierro la llevó a la muerte. Cuentan que su espíritu estuvo un tiempo en ella… pero ésa ya es otra historia.»

la caleta

La Caleta de Salobreña

Al llegar a La Caleta, muy cerca de Salobreña, nos encontramos con un entorno encantador. Sus calles empinadas invitan a dar un agradable paseo buscando las vistas desde lo alto del pueblo. Es un lugar que transmite serenidad, especialmente en su pintoresca plaza del Lavadero. Disfruta de un aperitivo en alguno de sus acogedores bares o contempla el atardecer desde las rocas marinas.

En este anejo de Salobreña, se encuentra la antigua Fábrica de Azúcar, construida en 1861. Esta fábrica fue la única en Europa que, durante más de un siglo, procesaba la caña de azúcar para obtener su melaza, mieles y alcoholes destinados a la producción de ron y otros productos. Su época de mayor actividad era durante los meses de abril y julio, la «zafra», que era la temporada de cosecha de la caña de azúcar. Aunque cerró en 2006, la fábrica está catalogada como Bien de Interés Cultural de Andalucía.

La Caleta tiene sus raíces en las actividades relacionadas con la caña de azúcar y también la pesca. Su comunidad se caracteriza por ser amable, sencilla y cariñosa. Las festividades en honor a la Virgen del Carmen se celebran a mediados de julio, y uno de los eventos más destacados es la procesión marinera en la que los barcos decorados navegan lentamente desde La Caleta hasta la desembocadura del río, acompañados de vítores a la Virgen y fuegos artificiales.

The Supermoon illuminates the empty pebble beach of El Peñón as the night falls on Salobreña (Spain). The lights of the small fishing town of La Caleta shine in the background. Playa del Peñón.
Salobreña, Granada, Andalucía, Spain.
Imagen nocturna de La Caleta
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Ermita de San Antonio de padua, Lobres.

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Lobres, el principio

La historia de Salobreña se remonta a aproximadamente 6000 años atrás. Los primeros vestigios de asentamientos están en Lobres, donde pastores seminómadas dejaron huellas de su cultura en la Cueva del Capitán, cerca de Lobres, durante el período neolítico. Con la llegada de la «Cultura del Argar» (2000-1200 a.C.) y el período del Bronce Tardío y Final (1200-600 a.C.), la ocupación de Salobreña y sus alrededores se intensificó. Estos asentamientos tenían una compleja organización espacial, controlando el territorio y las rutas de acceso, y tenían una sólida base económica agrícola y ganadera.

En Salobreña se pueden encontrar varios yacimientos que corresponden a asentamientos de nueva fundación. Fenicios, romanos, árabes y cristianos han dejado su huella en la zona, aprovechando las tierras agrícolas de Lobres y contribuyendo a la configuración del núcleo de población. Salobreña se caracteriza por su fidelidad a la agricultura de huerta y cultivos tropicales. Recomendamos dar un paseo por sus caminos rurales y descubrir las tranquilas y luminosas calles y callejuelas de la localidad.

Las festividades populares son muy conocidas en la región. Destacan las fiestas de la Candelaria, que se celebran en febrero, y las fiestas de San Antonio, el patrón de Lobres, en el mes de junio.